Alguna que otra vez me acerco por la más famosa Cité de Montpellier, al mercadillo de los sábados o al rastro de los domingos. Me gusta ir en tranvía, es un paseo muy agradable hasta que los altos torreones descascarillados me dan la bienvenida a La Paillade con un ligero repelús. Me gusta el ambiente del barrio en el mercado. Se cree una teletransportada al oriente a medida que me adentro en el interminable desfile de puestos. Llega un momento en el que algo me dice que no mola ir más lejos. Seré una cagueta, soy una gallina eso creo que lo tenéis claro, pero empiezas a ver caras menos sonrientes, caras de ¿Qué se te ha perdido aquí? Me doy cuenta de que estoy de más y me doy la vuelta con le culo prieto, pero sin que se me note mucho…
Ahí supongo que empieza la miseria que en muchos casos veríamos si los torreones fuesen transparentes.
Todas las ciudades tienen sus cités en Francia, como en cualquier país con emigración. Mucha gente de todos los orígenes vive en esos barrios y son estigmatizados por ello. Es muy difícil réussir (triunfar) y dejar el barrio. Muy pocos ceves pasan a la criba del domicilio en la cité. Los chavales no creo que puedan pedir en casa ni para el tranvía, con el tijeretazo que nos han metido en el poder adquisitivo, adquirido para consumir sin ton ni son la mayoría de las veces.
Así que no queda otra que pasar el día al raso con los colegas, por que cualquiera aguanta en casa. Y así un día, otro día y otro y oooooootro y encima les llaman chusma. Pues para que queremos más. Ya veis la que se ha liado. Como el rosario la Aurora, vamos. Estado de emergencia, toque de queda (ayer incluso en barrios donde a las 8 de la tarde no queda ni Rita en la rue y han visto la movida por la tele, que hay mucho alcalde atacao)
Pues no lectores, no estamos en guerra. La legión para mi que se va a quedar sin intervenir, por que parece que la cosa se va calmando.
No se si esto moverá alguna conciencia o sólo le servirá a Sarko de excusa para quitarse de en medio a los que él llama gamberros (que tiene los calabozos a rebosar). Para recortar aún más la solidaridad (a la que supuestamente sirven mis impuestos) de la República o para que los empresarios puedan contratar aprendices, desde los 14 años.
En todo caso, hará campaña.
Abelortiz es más cañero que yo.
Para los zebdamaniacos: Ma rue