Me iba a extrañar…
Leo en la prensa que hay alcaldes que no quieren cumplir la ley, amparándose en la objeción de conciencia.
Se acuerdan ahora de los objetores de conciencia de los años en los que el servicio militar era obligatorio. Pero no se si acordarán de que, muchos de esos objetores de conciencia e insumisos, fueron sentenciados a penas de prisión y cumplieron condena, así que que si quieren objetar… ya saben…
Algunos, con su soberbia habitual, ni comen las berzas ni las dejan comer, ya que ni siquiera quieren delegar en concejal alguno. Pero este ya es lo más de lo más y se comenta por si solo.
Si estos señores no quieren hacer el trabajo por el que son pagados, con el dinero de todos, que dimitan o que les dimitan. No se iban a poner contentos, ni nada, much@s vallisoletan@s especialmente…
Estas historias de insumisión me recuerdan a Cojón Prieto y los Huajalotes, cantando eso de “Y al sargento que lo tiiiiiiiiiiiiren al pilooooooooooooón” cuando el Toñín estaba en la trena.










